sábado, 14 de septiembre de 2013

Cuando creo haber dado en el blanco es porque sé que todo estaba como debió haber sido en ese instante, en esa milésima de segundo



José Hernández Claire

Carlos Sánchez

Habla y los ojos se le agrandan. Gesticula. Agradece. Cuenta que la vida le regala maravillas, una de ellas es esa conexión que le llega “Desde arriba”, porque muchas veces está en el lugar indicado para hacer una fotografía. José Hernández Claire visita Hermosillo, dentro del festival fotográfico Fotoseptiembre, para compartir su exposición Fe, ritos y tradiciones de Jalisco, en MUSAS. En el colofón de la charla dirá que está agradecido con los organizadores de la exposición: con el Instituto Sonorense de Cultura, con el coordinador de Artes Visuales Zacarías Paez y su asistente Claudia Díaz Symonds, con el Sistema Nacional de Creadores de Artes del FONCA. Al final de la conversación hará énfasis para que no se le olvide al reportero poner esos datos, “Como un acto de justicia y gratitud”. Pero antes de esto, debajo del cerro de la Cruz, en Villa de Seris, conversa respecto lo que mueve su trabajo fotográfico, las obsesiones en los temas, su formación, la amistad emblemática que tuvo con don Manuel Álvarez Bravo.

--¿Cómo fue su encuentro con el tema de su exposición?

--El género fotográfico que trabajo es el documental. Para mí la condición humana, el entorno, la marginación y manifestaciones de toda índole: religiosas, políticas, son importantes. Desde hace años he querido hacer un trabajo sobre lo que es en Jalisco la fe.
Antes de entrar en este tema yo estaba realizando un trabajo sobre la migración y me encontré que con los migrantes, una de las características de sus celebraciones tenían que ver con fiestas patronales, regresaban porque era la fiesta de su pueblo, porque eran los quince años de la hija o que se iba a casar, y ese era el pretexto de retorno de los paisanos, de tal manera que a muchos de los migrantes yo los había retratado en ese tipo de situación, y fue que se dio ese eslabón y entonces dije: voy a continuar ahora con el tema que es muy fuerte para todos esos paisanos que vienen y que van a los centros ceremoniales. En Jalisco hay tres muy fuertes, uno es Talpa de Allende, donde está la virgen de Talpa, otro es  San Juan de los Lagos, y la Basílica de Zapopan. A estos les llaman Las tres comadres, porque físicamente, la estructura de la imagen, están hechas a base de caña, de maíz, miden lo mismo, son similares vestimentas. Esos tres lugares convocan a millares de peregrinos en el año. Y puedo hablar de otros lugares como Temastian en Los altos, pero Jalisco tiene una tradición muy fuerte, por eso me pareció interesante retratar esa fe, el sincretismo nacional que tenemos, ese ha sido el enfoque.

--¿Pudiera contarme la anécdota de esa foto que tanto le gusta y está dentro de esta exposición?

--Me es difícil decir me quedo con una foto, pero si puedo decirle cuáles todavía me mueven, diría que es una que recientemente hice en Lagos de Moreno, y está aquí expuesta, es esa donde traen al Cristo del calvario con motivo del CDL aniversario de la Fundación de Lagos de Moreno, por primera vez al Teatro Rosas de Moreno, y lo llevan del calvario, en peregrinación y entra un pequeño número de seiscientas personas, que es la capacidad del teatro, el título de esta imagen es Jesucristo super estrella, y precisamente me recuerda aquella obra de teatro, la película, y es una estrella dentro de ese teatro al que entra glorioso, triunfante. Esa imagen me mueve. También hay otra que tomé en Teocaltiche, Jalisco, donde está la imagen de La Piedad, el busto, dentro de una camioneta tipo Ram, la llevaban en una semana santa para la peregrinación, como imagen del dolor, y se me hizo de lo más sub real encontrar en ese entorno un busto enorme de La Piedad.

--Sus fotos son directas, no recorta, ¿por qué ahora que está tan de moda el fotoshop no manipula las imágenes?

--Me considero en la fotografía, dentro de la corriente purista. Fui influido  por el trabajo, cuando estudié y admiro muchos esas obras, por Henri Cartier - Bresson, esta leyenda de la fotografía francesa, tenía esta frase del momento decisivo que él acuñó, y en el cual una de sus manifestaciones importantes era que una imagen no debiera ser cortada jamás, ni un milímetro, porque se cortaba su forma, su geometría, o  podría alterarse el contenido de la misma. En esa corriente de purismo él exigía un rigor visual, yo siempre creí en eso, en el rigor visual, no en la comodidad de un negativo en la ampliadora y tratar de hacer la foto que no se hizo en el momento tal como sucedió. Esa ha sido mi disciplina visual desde que inicié la fotografía. Cuando una imagen no tiene la fuerza es por dos razones, los elementos que hacen la foto fuerte son la forma y el contenido, si una fotografía tiene una buena forma pero un débil contenido, la imagen no tendrá el impacto ni la fuerza, y viceversa, si una fotografía tienen un buen contenido y una buena forma, sucede que la foto tampoco va a trascender, esa es la simbiosis de la cual uno tiene que reconocer siempre al momento de estar retratando, cualquier alteración a posteriori significa que falló en alguno de los elementos.

--¿Qué le ocurre físicamente, emocionalmente, cuando dispara la cámara?

--Mi padre era cazador, él decía que cuando le tiraba a un venado, sentía cuando le pegaba, sentía en el momento de apretar el gatillo, yo siento, y esa es una de las cosas en la foto, que uno debe sentir eso a la hora de tomar una foto: cuando creo haber dado en el blanco es porque sé que todo estaba como debió haber sido en ese instante, en esa milésima de segundo.

--¿Qué su dejó la amistad con Manuel Álvarez Bravo?

--Mi encuentro con don Manuel fue trascendente. Yo estaba estudiando fotografía en el Instituto Prat, haciendo paralelo estaba en una maestría en diseño urbano, y empiezo a estudia foto porque no la sabía trabajar. Me tocó la suerte de tener maestros que eran artistas de Nueva York, fotógrafos que conocían a los artistas en esa época, vivos o no vivos, pero Nueva York era la meca de los artistas en ese tiempo, cuando los maestros supieron que iba a venir Manuel Álvarez Bravo, uno de ellos, a través de una ex alumna, hicieron una cena privada y me invitaron, allí conocí a don Manuel, y fue clave, porque desde ese día hasta su muerte, 2002, mantuve una mistad con don Manuel y aparte no sólo la amistad, sino consejos y retroalimentación clave para mi desarrollo como artista. Estuve en su estudio, vino en diferentes ocasiones a Guadalajara, me obsequió una de sus famosas fotografías, La buena fama durmiendo, entre otras cosas que tan generosamente compartió conmigo, y sobre todo sus enseñanzas, fue fundamental.




miércoles, 11 de septiembre de 2013

Un beso puede ser la vida como la cuentan los demás



Fernando Muñoz

Carlos Sánchez

Actor, dramaturgo, director. Fernando Muñoz se mueve como pez en el agua. Más bien como pez en el teatro. Un día escribe una obra dramática, otro día hace una reseña sobre alguna puesta, alguna noche toma el micrófono y al aire entrevista a un actor o bien da sus conceptos sobre teatro.

Hoy le toca estrenar la puesta en escena de esa obra que él mismo escribió: Bésame mucho. Será en el Teatro Emiliana de Zubeldía. Septiembre doce y trece. A las ocho de la noche. Aquí las preguntas para Fernando. Aquí las respuestas de Fernando:

--¿Por qué bésame mucho?

--Porque es un texto que habla sobre el amor. Es un título emblemático, ¿no? Es una famosa canción de Consuelito Velázquez, pero ¿quién no la conoce y también quién no la ha cantado? Bésame mucho es una obra de descubrimientos, como la misma canción, pero no se basa en ella; es más un simbolismo metafórico porque me apropio del beso para contar una historia de amor entre dos jóvenes mujeres, adolescentes ambas que se encuentran en el caos de la disyuntiva, de la decisión. Un beso puede ser la vida como la cuentan los demás o la vida como yo la quiero, como la quieren ellas o como la queremos cada quién. Bésame mucho no es una paráfrasis sobre las relaciones entre parejas del  mismo sexo, es una puesta en escena que intentará recrear una acto de amor.

--¿A qué se aspira cuando se monta una obra?

--A ganar. Puede ser una respuesta resolutiva, pero no; me refiero a tener éxito, tomando en cuenta que el éxito es hacer lo que nos gusta, y eso es el teatro.

--¿Qué necesita el teatro para atraer públicos?

--Verdades, en primera instancia. Difusión a gran escala, y con esto me refiero a utilizar los medios que la gente acostumbra a ver, escuchar, pero para eso se necesita dinero y los artistas no lo tenemos, entonces aquí entra la gestión cultural y el deseo de que por fin las instituciones culturales participen en la expansión de las artes. Debe de haber un presupuesto que al rubro sea enfocado  a subsanar esas dificultades que impiden que el posible espectador se entere. Las redes sociales son ahora muy importantes, pero no va a suplir a la televisión y tal vez a la radio, y porque no, a los medios impresos. Y volviendo a las verdades, el teatro por antonomasia tiene que revelar un buen espectáculo escénico, que sea atractivo, competente, profesional y de vanguardia. No podemos seguir jugando a hacer teatro, para eso mejor la gente se queda en su casa viendo telenovelas y jugando a las maquinitas que pueden resultar más atractivas desafortunadamente.

--¿Qué importancia tiene que el mismo dramaturgo monte sus obras?

--Primero es una necesidad, y después es un orgullo poder desarrollar un planteamiento escénico que al momento de la escritura imaginas. El escenario es un monstruo de muchas cabezas, y a veces la perspectiva que tienes cambia radicalmente al momento de realizar tu proyecto, con esto quiero decir que tienes que olvidar que eres el dramaturgo y visualizar la escena como director. Actualmente muchos dramaturgos que a la par son directores y actores montan sus propios textos, primero porque tal vez a nadie le interesa su obra y segundo porque creo, contradiciéndome, puede que su visón teatral resulte modélica.

--¿Cuáles son los criterios que detonan un tema, o los temas?

--El vacío. Con esto me refiero a la gran angustia que padecemos como seres humanos en una sociedad completamente desaforada, fuera de una perspectiva de congruencia elemental, como es el amor, la amistad, y por eso, los valores –sin caer en choros moralistas- han tomado maletas y se han mudado a otra parte menos inhóspita. El tema es a priori la esencia de la obra y tiene que interesar, no sólo al dramaturgo, sino a la comunidad a la que va dirigida, por lo tanto, aunque el tema puede ser universal tiene que tener la virtud de conmover, y con esto me refiero, a despertar del letargo al espectador, de abrazarlo y susurrarle al oído palabras mágicas, porque en ese sentido el teatro es político y puede transformar, pero para eso se necesita talento, capacidad y compromiso Meyerhold era un hombre de teatro que a la vanguardia en su tiempo procuraba el teatro comprometido con las causas, un teatro político, de información poética, y que la postre éste hombre resultó abatido por sus ideas, es decir, torturado y después asesinado por su gobierno porque utilizaba su arte teatral para sensibilizar, lo mismo hizo Brecht y tantos otros, entre ellos Artaud, tal vez el más radical.

--¿Por qué el teatro?


--Porque soy feliz. Y si soy feliz, entonces hago teatro. 

jueves, 29 de agosto de 2013

Más amaneceres: el cine como pasión, impulso, instinto


Escena de Más amaneceres 

Carlos Sánchez

Las locaciones son fundamentales. Tienen la textura perfecta para provocar la catarsis al momento de la contemplación. Allí mismo la fotografía, los personajes, la mar, el viento, la resistencia de quienes viven como inercia de seguir siendo.

Esto ocurre en Más amaneceres, la cinta dirigida por Jorge Leyva, producida por Lilia Velazco, en la cual actúan actores nóveles, actores consagrados. Todas las voces dispuestas a prestar el cuerpo. Y construir.

Si bien esta película narra como punto toral la desgracia a partir de las circunstancias, la marginación, los avatares de las personas que luchan a diario para seguir viviendo, esta misma cinta es más que una o dos o tres historias. Es, digamos, la sugerencia de la vida de esas familias que nacen para perder. Y asumen las consecuencias como algo establecido, nada es sorpresa, porque la pobreza es, más que una marca, el sino y a remar contra él, aunque siempre para llegar al mismo puerto: el de la desolación.

Más amaneceres tiene su historia. Y data de aquellos años en los que Jorge Leyva, el director, quiso ser actor, y le entró al escenario. En el camino está como parte fundamental Lilia Velazco, a quien desde temprana edad le sedujo el cine, el experimento con la cámara. 

Después en dúo para construir La Tuerca Films, casa productora, y desde allí las consecuencias de este primer largometraje que fue merecedor de mención honorífica a mejor ópera prima en el Festival de Cine de Guanajuato 2013.

La pasión es un acto, instinto, impulso como cimiento para vivir ejerciendo lo que se ama. A los integrantes de La Tuerca Films, la pasión se les mira en las pupilas. Proyectan cine en las palabras, las gesticulaciones, la inquietud en sus manos al momento de conversar.

De ahí los antecedentes, aquí la realidad, el ahora, el producir con bajos recursos, el convocar a los involucrados en el cine en esta región del desierto que es Hermosillo, Sonora. Y traer también a los actores, buscarlos con la premisa de saber que tal vez nunca hayan participado ante una cámara, o ante un público, en ningún escenario.

Aquí brinca la historia de Eva, personaje principal de Más amaneceres, y aquí viene el recuento de cómo dieron con ella, cómo la invitaron a trabajar.

Ante la constante búsqueda, y el desatino, el infortunio, el no dar con una niña, adolescente que cumpliera el perfil, quiso la suerte un día que en la mirada de Lilia Velazco apareciera ella, la muchachita que caminaba por una de las calles de Bahía de Kino, Sonora, donde fue el rodaje, y Lilia para decir: Ella es Eva, allí va. Entonces abordarla, proponerle, explicarle. La niña después acompañada de su abuela y dispuesta a colaborar, a decir su parlamento ante una cámara, la que nunca antes ni por accidente había visto.

Así la enjundia, la pasión, la suerte. El deseo de avanzar y construir la historia, con un crew meramente sonorense. Con las locaciones que se tienen a la mano, con los recursos ídem, con el deseo firme de contar una historia desde aquí.

Más amaneceres de pronto y en el primer corte para obtener la coinversión de IMCINE, y entonces que se arma la grande, porque ya exigía más, porque ante el compromiso la inquietud de apostarle a más, porque esta elección ponía ya en el plano del Distrito Federal a los sonorenses, y tal vez las interrogantes de los otros estados del país: ¿Qué está ocurriendo en Sonora? ¿Qué hay una película que se proyecta en el Festival de Guanajuato?

Después, ya la hora de las proyecciones, en el estado de marras, la sorpresa de este filme para los espectadores, para los concursantes. Y la garra que puso en esta historia, para defenderla y exigir un premio para ella, María Rojo, como jurado conocedora del tema, actriz, seducida por Más amaneceres. Entonces que se presenta la mención honorífica y las oportunidades de proyección de la película se multiplican.

Jorge Leyva tuvo un sueño. Le ocurrió despierto, cuando tomó la cámara y empezó a retratar las locaciones de Más amaneceres. Hoy con los pies en la tierra, Lilia Velazco sabe que se puede cuando se quiere. Sonora tiene ya un pie dentro del cine nacional, porque nace con este filme la posibilidad de más miradas hacia acá.

Existe también lo otro, lo no menos importante, la inclusión dentro del equipo de filmación a las señoras pilares de las familias que habitan Bahía de Kino, las que fungieron como cocineras, con un sueldo nada oneroso, pero sí remunerable para las circunstancias y también el placer de contribuir con el arte, de saber que el fin de semana se podrá visitar el súper.

Bahía de Kino en el mapa nacional como un lugar precioso para filmar. Bahía de Kino la irritación en el vientre por esa película que incomoda, porque no denuncia pero cuenta lo que hay detrás, porque no señala pero advierte, porque no concluye pero deja abierta todas las posibilidades en las que puede desencadenar la historia de una familia envuelta en marginación.

Todo esto ocurre en Más amaneceres, como una bahía desgarrada y generosa, como una panga en la cual la vida puede diluirse tan fácil como la espuma que nace y desaparecer en la mar.



jueves, 15 de agosto de 2013

Trazando Aleida, interrogante permanente


Aleida Gallangos Vargas

(Escena de Trazando Aleida)

Carlos Sánchez

Buscamos para encontrarnos. Allí en la pantalla. Recorremos la historia. Muchas historias.


Trazando Aleida (2008) es el documental, dirigido por Christiane Burkhard, que se proyectó el martes pasado en la Sala de Cine Alejandro Parodi de Casa de la Cultura de Sonora en el ciclo Los Maestros de Visiones en el Desierto. Y de colofón la ciudad afuera recibía el cielo en pedazos. La lluvia como un aderezo a la conmoción que provoca esta investigación.

La conmoción llega desde el primer instante. La violencia implacable del todo poderoso se hace presente en esa secuencia de tanques de guerra, armas y cascos que debajo tienen los cuerpos que a la voz de mando mutilan.

Fueron los estudiantes, los que creyeron tener el derecho de pugnar por un mejor país. A ellos los acribillaron. Preciso decirlo porque en Trazando Aleida también lo dicen, de manera sobria, en la lejanía, y qué bueno, del panfleto. Decirlo como antecedente de la historia, porque desde ese acontecimiento nace el guión de vida de Aleida y Tony, personas que se vuelven personajes.

Trazando Aleida nace por una pregunta: ¿Dónde está mi hermano? Trazando Aleida nos lleva a muchas más preguntas. Algunas a manera de conclusión: ¿Para esto lucharon los estudiantes? ¿Para tener en el país un partido político que se dice revolucionario y democrático? ¿A qué hora se tergiversó la historia y escalaron en nombre de los caídos estos politiquitos sin compasión? Por ahí las inquietudes, las cuales mientras la construcción de la historia, ascienden.

Aquí la mirada valiente de la directora, Christiane, que se adhiere con su cámara a la investigación de Aleida que escudriña la historia en búsqueda de su identidad. Las preguntas inevitables que dicta la inteligencia emocional: ¿De dónde vengo? ¿Llegué a la vida por amor? ¿Cómo eran mis padres? ¿Dónde quedaron? ¿Cómo fueron?

Los signos de interrogación son el eje de la cinta, una constante que punza en las sienes. El amor por la familia, el deseo de encontrar al hermano que también fue arrebatado de las manos de sus padres, y lo extraviaron como mutilaron la ilusión de esos estudiantes. Ocurrió en los setenta.

Todo empezó con una nota, reportaje, publicado en una revista. Allí los nombres de dos niños cuya abuela pregunta ¿Dónde están? Después vendrían los días de caminar para encontrar.

Las manos señoras en el rostro de la nieta que es Aleida, en el reencuentro, un paréntesis feliz en la historia.

Después vendrían las horas de andar en el gabacho, Washington para ser precisos, la ciudad que abrazó al hermano de Aleida, aquel niño que después de tener las balas en su costado, en esa persecución donde su madre lo abrazaba y corría con él en las manos, no volvió más a la cuna donde sus apellidos.

Un día la generosidad de un puertoriqueño que alberga a Aleida, otro día el encontronazo con la cerrazón de la embajada, muchas horas de caminar para encontrar. Aleida incansable, Aleida para obtener como recompensa la mirada de Tony quien por nombre en su acta de nacimiento lleva Juan Carlos.

En el encuentro inician otras interrogantes. La reflexión respecto de ¿para qué encontramos? Y allí las respuestas contundentes: Para saber que somos hijos del amor, para entender que nuestros padres eran jóvenes igual que tú, para entender que es mejor saber la verdad.


Lo dice Aleida en ese desconcierto cuando ya las preguntas del hermano se le disparan, y Aleida para vivir la otra incertidumbre. Veintinueve años después, cuando ocurre por el fin el encuentro.

Hablan los cuerpos, dicen las miradas. Lo que logra la cámara de la directora del documental, el lenguaje corporal, lo que no se dice con palabras, la complicidad que significa hermandad entre la documentalista y Aleida.

A mí me surgen muchas más interrogantes ante esta propuesta llena de solidaridad: ¿Cómo hacer para construir la empatía entre una persona caída en desgracia y otra que necesita documentar la vida? ¿Qué imán se hace presente? ¿De dónde surge la capacidad de ponerse en los zapatos del otro?

Trazando Aleida me lleva también a cuestionamientos personales. La reflexión respecto de qué estamos hechos quienes habitamos este momento de la historia que se construye. Es la vida.

Una respuesta me conforta. La encontré en el documental. Y me llena de esperanza. Aleida y Tony existen como consecuencia del amor.




miércoles, 14 de agosto de 2013

Los diputados, obra de teatro para el divertimiento y la reflexión


Paulo Sergio Galindo
(Foto: Miguel Galaz)

Esta obra de teatro se presenta el viernes 16, sábado 17 y domingo 18 de agosto a las 7 y 9 de la noche en Teatro de la Ciudad de Casa de la Cultura de Sonora


Carlos Sánchez

Paulo Sergio Galindo es actor, director, dramaturgo. Estudió en el Centro Universitario de Teatro (CUT), de la UNAM. Ahora visita la ciudad que lo vio nacer, Hermosillo, para presentar su más reciente trabajo escénico, Los diputados.

Paulo Sergio dicta la sinopsis de esta obra:

“Los diputados son dos clown, dos actores que según ellos harán el mejor musical jamás presentado en la historia del teatro musical del mundo, más allá de Broadway, más allá de Londres. El musical es una versión sobre Romeo y Julieta en la cámara de diputados: un diputado y una diputada de diferentes partidos se enamoran, y ambos partidos se oponen al romance, entonces cantan la primera canción del musical y a la mitad de la canción ocurre lo inesperado: cae una persona muerta de un lugar del teatro, y con toda la lógica del clown, con toda su capacidad de investigación llegan a la conclusión de que quien cayó es un alto funcionario público, y además llegan a la conclusión de que el funcionario público estaba en el teatro porque allí, bajo las tablas, está el bunker secreto desde donde este funcionario gobierna el país”.

Luego la conversación:

--La política como una herramienta o materia para escribir, ¿en qué país vivimos si los diputados te dan tema para eso? 
--Esa es la pregunta de la obra, qué podemos hablar de ellos, qué vamos a decir, qué queremos decir de nosotros que somos quienes los ponemos allí, al final de cuentas somos los que tenemos la responsabilidad de exigir cuentas, de estar pendientes del trabajo que 
ellos hacen. La obra trata de eso, de lanzar esa pregunta y decir qué tan puestos estamos como ciudadanos para ponerles atención y no dejar que hagan lo que muchas veces hacen, que es nada, y perder mucho tiempo en la burocracia que le hace mucho daño a este país. Y un poco también reírnos de nosotros mismos, empezando por la pretensión de estos clown de hacer el mejor musical del mundo y reírnos también de ellos, los diputados, por la fantasía que se crean de estar trabajando todo el tiempo por el país cuando normalmente los de abajo son los que menos sienten cualquier cosa que puedan decir o hacer.

--¿La propuesta de Los diputados es de arte comprometido con la sociedad, incitar a la reflexión?

--Estoy comprometido conmigo mismo, a hacer un teatro que diga cosas, que intente transmitir un mensaje, no el chiste por el chiste, no el pastelazo, como comúnmente se conoce, sino tratar de reflexionar sobre unos temas y no tenerle miedo a reírnos de eso, y hacer la farsa y crear la realidad que muchas veces nos rebasa, en muchas ocasiones, al clown sobre todo, y sí tratar de ponerle ese ojo de comedia y eso ojo crítico al mismo tiempo que creo que es lo que hace falta en nuestro teatro, tratar de analizar y criticar con una visión que sea también cercana a la gente, que pueda encontrar la comedia y al mismo tiempo estar reflexionando.

--¿Qué es lo que te da el teatro?, ¿de qué te provee?, ¿qué te alimenta?, ¿por qué el teatro?


--Nací en el camerino, al lado de muchos actores, siempre vi cómo se divertían y me enamoré del teatro así: dije ‘yo me quiero divertir como se divierten ellos’, nunca lo vi como un trabajo, sigo sin verlo como un trabajo, es mi pasión, veo como trabajo todo lo que rodea al teatro, pero estar en escena es el mayor placer que pueda tener, es mi pasión total y lo hago con mucho corazón, con mucha cabeza y siempre poniendo todo de mí para que las cosas salgan como tienen que salir.  

martes, 13 de agosto de 2013

El arte es como una pregunta y la obra es la respuesta




Carlos Sánchez

Metodología del arte es un taller que se impartió en Hermosillo, organizado por el Instituto Sonorense de Cultura con apoyo del Programa Creadores en los Estados del Conaculta. El instructor: Gabriel de la Mora, artista visual, autor del libro Pulsión y método (editorial Turner), integrante del Sistema Nacional de Creadores de Arte.

Treinta alumnos se reunieron en este taller y las reacciones por demás positivas. En la primera sesión, viernes por la tarde, los asistentes anularon el receso, y rebasaron el tiempo establecido del curso, nomás por el deseo de contemplar la exposición que les compartía el maestro. La emoción por el aprendizaje.

Sábado por la mañana y antes de reiniciar las labores, Gabriel de la Mora comparte lo que en el taller se conversa, se discute:

“Hay una sed muy grande de la comunidad artística por platicar y entablar diálogos con artistas de fuera de Sonora, que sean mexicanos y que estén vigentes con una propuesta, con una carrera en arte contemporáneo, y lo que me llamaba la atención era no enfocarme en un taller de dibujo, de pintura, en provincia, porque creo que hay algo más importante dentro del mundo de los artistas, y es la propuesta.

“Creo que dos elementos muy fuertes y un elemento importantísimo para generar la propuesta, es la metodología que un artista sigue para aterrizar una idea, enfocarla y proponer algo. Me interesaba no enfocar mi propuesta a una sola rama, ni a pintores, ni a dibujantes, ni a escultores, sino abierta a todas las disciplinas del arte, inclusive abierta al público. Me llamaba la atención reunir un grupo de personas que tienen un fin o contacto en diversas disciplinas y me gustaría que haya sicólogos, o de artes escénicas, coreógrafos, escritores, filósofos, y que haya una diversidad de disciplinas porque lo que básicamente me interesa es dividir en tres días el taller; el primero es una conversación, saber quién es cada uno y entablar un nivel de confianza para poder generar después un nivel de discusión donde presento mi trabajo, los procesos y la metodología que uso para saber desde dónde surge una idea, qué es todo lo que involucra esa idea, el proceso que generalmente nunca se ve pero que queda documentado, y creo es la parte más importante entre aterrizar una idea y generar un producto, una pieza, una propuesta, otra idea más. El arte es como una pregunta y la obra es la respuesta a esa pregunta pero hay un proceso muy fuerte que involucra mil cosas detrás.

“En el segundo día los compañeros empiezan a traer sus trabajos con la idea de que se genere un diálogo, una crítica, un foro de discusión donde presenten su obra y todos comentan, critican, dan opiniones sobre el trabajo, porque creo que en las escuelas, en la comunidad artística cada vez tendemos a ser más individuales, y creo que algo que nutre muchísimo es poder exponer tu propuesta, tu idea, tu boceto y que otras personas puedan dar su criterio y opinión”.

--Hay una concepción de la sociedad respecto de los artistas, sobre que los artistas son desordenados, lumpen, pero aquí en tu exposición resulta ser que los artistas son todo lo contario.

--Sí hay artistas que están sentados en una hamaca, esperando que llegue la inspiración o que no tienen un horario, una disciplina, pero hay otros que nos vamos al extremo, que necesitamos ser más libres. En mi caso la disciplina es muy importante, más cuando no tienes un jefe, para mí el trabajo genera trabajo, el trabajo genera ideas, las ideas más ideas y el trabajo más ideas, es como un círculo cerrado y es la forma que me ha funcionado los últimos diecisiete años de mi vida. Creo que cada persona tiene una forma distinta, no se puede decir ‘tiene que ser de esta forma u otra’, lo que estoy aprendiendo más aquí, es que me estoy dando cuenta que tengo que ser un poquito más flexible en ciertas cosas porque todo extremo quizá es malo, pero de alguna forma soy obsesivo y mi trabajo requiere una disciplina, un rigor muy fuerte, y un trabajo muy fuerte, hay que estar pensando pero la mejor forma de pensar es trabajando y la mejor forma en que caen ideas es trabajando, creo que algo que sí me costaría trabajo, se me haría terrible, espero que nunca suceda, es ver gente que tiene crisis creativas, y que no tiene ideas, porque creo que en el momento en que las ideas desaparecen debe ser una cosa terrorífica y más en el caso de un artista. Yo creo que yo hago, por falta de tiempo, el cinco por ciento de lo que me gustaría hacer. Creo que esto también lo hace el tener una metodología.

lunes, 12 de agosto de 2013

El desierto es un paisaje, una geografía que ha inspirado a todas las artes


Christiane Burkhard

Carlos Sánchez

Politóloga con veinte años de residencia en México; de origen alemán. Cineasta, documentalista. Christiane Burkhard visita Hermosillo para compartir su conocimiento.

Christiane desciende las escaleras de Casa de la Cultura de Sonora. En la sala de Cine Alejandro Parodi están sus alumnos, los cuales observan, analizan un documental sugerido por la maestra. Luego desde una banca en la plaza central de la Casa, conversa el contenido del módulo que le está tocando impartir.

--¿En qué consiste este módulo de dirección que usted imparte en el III Módulo del 
Diplomado Visiones en el Desierto?

--Estoy aquí para dar un seguimiento a los proyectos de los chavos, que están por desarrollar en este Diplomado, sus propias propuestas, en términos de dirección, de montaje, estructura, dramaturgia. Creo que este es un momento clave para hacer este paso del qué es lo que quiero contar al cómo lo voy a contar.

Hemos hablado mucho en el módulo acerca de este paso que hay que dar, de la observación de la realidad, tratándose de un diplomado de documental, de la contemplación de la realidad de las personas que se van a convertir en personajes, y entonces cómo a partir de las ideas que traen, se convierte en una película y tiene que tener una determinada forma, una determinada propuesta estética. Eso es lo que estamos trabajando. También les estoy enseñando materiales que les puedan inspirar y al mismo tiempo estamos trabajando sobre las propuestas que ellos tienen, y estoy asesorándolos.

--El documental se ha convertido en el medio en boga para denunciar, para decir, ¿a qué se debe que esto esté ocurriendo?

--Esa es una pregunta que nos hacemos, que observamos: el auge del documental en los festivales, hay cada vez más foros, está Ambulante, están los diplomados. Me ha tocado dar muchos talleres de documental últimamente en toda la República, y creo que tiene que ver, por un lado con cierta crisis de la ficción, de una narrativa ya muy preestablecida, donde el documental tiene una libertad de expresión y de narrativa mucho más grande porque va desde lo periodístico, de denuncia hasta cuestiones más experimentales, también a un cine íntimo, en primera persona, que también se está explorando mucho en el cine documental, las autobiografías, los diarios. Hay un espectro tan amplio en el documental, eso por un lado y creo que por otro lado vivimos una realidad tan abrumadora, compleja, complicada, que hacer documentales es también una manera para los chavos, y para uno mismo, una manera de traducirnos la vida a la vida, la realidad a nosotros mismos. Justo lo que propone el documental de creación es darle una lectura de autor, creativa, de denuncia, una lectura múltiple a la realidad que nos rodea.

--¿Cuál es la importancia de este tipo de diplomados, de repartir su conocimiento?

-- Me parece importantísimo y celebro, felicito las iniciativas en este caso del Diplomado Visiones en el Desierto, me encanta el nombre porque realmente creo que es lo que se está fomentando; es una multiplicidad de visiones para que los propios chavos puedan desarrollar sobre su entorno, sobre el desierto y sobre los personajes que viven aquí y me da muchísimo gusto, veo a los chavos inquietos, los veo con curiosidad, con ganas de hacer cosas y en la medida de lo que nosotros podamos aportar, los cineastas a quienes nos han invitado, para darle forma a las inquietudes de los chavos, me parece genial.

--Veo que le llama la atención el título del diplomado, seguramente la palabra desierto le significa algo, o mucho, cuénteme cuál es su reacción cuando evoca o siente esta palabra, desierto.

--El desierto es un paisaje, una geografía que ha inspirado a todas las artes, la literatura, el cine, la pintura. A mí lo que me evoca es un estado sicológico, un estado interior, de desolación, justamente la ausencia de muchas cosas donde la propia aridez nos lleva a una cuestión mucho más del imaginario, por un lado; por el otro lado y muy en concreto en el norte de México es la frontera también, una cosa más específica del desierto, el horizonte abierto por un lado, pero que también tiene esas nociones e implicaciones de límite. Creo que el desierto sí es un imaginario múltiple para las historias, siempre y es un espacio justamente que despierta visiones realistas o imaginarias, alucinadas, incluso, que tienen que ver con esa particularidad del desierto, el calor, algo extremo donde nos remitimos a nuestra existencia de una manera muy radical.

--Mencionas la palabra desolación y me cimbra, ¿este sentimiento en algún momento se te convierte en un motor para trabajar, es como un disparo, una idea, ese sentir, en tu carrera?


--Creo que sí, la desolación, la interiorización para mí es un ingrediente y un punto de partida importante; el silencio para de ahí empezar a querer decir. Sí es importante, la ensoñación también, la reflexión hacia adentro. Y luego al mismo tiempo siendo documentalistas, el tener que salir de ahí, tener que buscar a partir de esos momentos de interiorización y desolación, al otro, el mundo, aquella cosa con la que sí quieres hacer contacto y resuena en ti, pero es un ir y venir creo que también es algo muy importante que hablamos con los chavos aquí, es el autor y la realidad que se quiere retratar, no estamos desligados, eso es algo muy contundente en el documental de hoy y lo estoy queriendo ligar porque creo que lo que ya hemos entendido es que no existe algo como una objetividad, una neutralidad, no es algo que además estuviéramos proponiendo o promoviendo, creo que aquí sí apelamos mucho a un autor o una autoría para hacer nuestras creaciones.